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Mostrando entradas de marzo, 2019

City of stars

No se me ocurre una imagen mejor para describirte que un cielo inmenso lleno de estrellas. De una belleza indudable pero un desconocimiento infinito. Qué habrá más allá de algo tan hermoso, si tú universo interior será infinito, si hay otras dimensiones. Si detrás de miles de estrellas que brillan habrá agujeros negros de inseguridad y complejos. Y sí, me subiría al capo del coche para mirarte durante horas intentando descifrar figuras, constelaciones, planetas, extraterrestres. Porque sé que los hay, pero intuyo que nadie podrá jamás llegar a conocer tu parte oscura. Hay algo en tu mirada que no me coincide, como cuando ves una luz en el cielo pero no parece un avión, ni una estrella, no parpadea, se mueve de manera extraña, y simplemente lo dejas ir sin saber muy bien qué coño era. Pero qué miedo, cómo engancha, me quedo mirándote llena de miedos, de desconcierto. Desde la distancia muero poco a poco, pero cuando estás cara a cara me desarmas, me confundes. Eres ese obj...

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Miras hacia arriba como si el mundo se te quedara pequeño y quisieras huir. Yo te llevo, pero esta vez sin juzgarte, no diré nada. Pararé el tiempo por ti. Para ti. Aprovecharé para escribirte y dibujarte en mis recuerdos. Escuchar tu silencio. Si no puedes aguantar más te agarraré fuerte de la mano para que no te pierdas. No reprocharé que tú nunca lo hayas hecho conmigo. Si te sientes pequeña, te haré grande. Y no, no reprocharé que tú nunca lo hayas hecho conmigo. Rebuscaré en mis entrañas, para hacer simple lo complicado. No te pediré razones ni motivos. Y por favor, si lloras, esta vez no te escondas. Déjame ver si la sal de tus ojos me deja ver un poco más allá. No digas nada. Déjame explicarte lo que siento en el único lenguaje que entendemos. El silencio. Abre aquel libro que te regalé una noche de verano. Donde te gritaba mil veces que me había equivocado. Y quizás entiendas que aquella página con la...

El caos

Botellas vacias que llevaban tu nombre. Noches de cuerpo caliente y corazón helado. Estrellas tan fugaces como tus sonrisas. A las que les pedí que te quedaras. Tan prudente como siempre. Como le dijo Pepa a Silvia, hay dos tipos de personas: las que le quitan el plastiquito al móvil y las que se lo dejan. Y yo tengo que poner un protector nuevo cada mes. Y si se trata de ti... El caos. Palabras que algún día fuero n escritas y nunca llegaron, otras que llegaron y no calaron. Dudas resueltas que dolieron más que la espera. Culpas que no tienen nombre pero sí tienen quien las carga. Correr hacia delante arrasando con todo porque correr hacia atrás sería volver al callejón sin salida. Y al final, se me ha olvidado el tacto de tus manos. Tu olor. Tus besos. Ya no recuerdo nada. Y eso me mata.