City of stars


No se me ocurre una imagen mejor para describirte que un cielo inmenso lleno de estrellas. De una belleza indudable pero un desconocimiento infinito. Qué habrá más allá de algo tan hermoso, si tú universo interior será infinito, si hay otras dimensiones. Si detrás de miles de estrellas que brillan habrá agujeros negros de inseguridad y complejos.

Y sí, me subiría al capo del coche para mirarte durante horas intentando descifrar figuras, constelaciones, planetas, extraterrestres. Porque sé que los hay, pero intuyo que nadie podrá jamás llegar a conocer tu parte oscura.

Hay algo en tu mirada que no me coincide, como cuando ves una luz en el cielo pero no parece un avión, ni una estrella, no parpadea, se mueve de manera extraña, y simplemente lo dejas ir sin saber muy bien qué coño era. Pero qué miedo, cómo engancha, me quedo mirándote llena de miedos, de desconcierto.

Desde la distancia muero poco a poco, pero cuando estás cara a cara me desarmas, me confundes. Eres ese objeto extraño que a ratos parece un avión y a ratos un meteorito. Y no sé si vienes a hacerme volar o a hacerme explotar por los aires.

Y tengo miedo. De un día no poder aguantar, de bajar la mirada y querer correr.

Escapar y darme cuenta que por mucho que corra el universo es infinito.

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