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Más de 1000 noches

Más de 1000 días de oscuridad.  De despedidas sin besos y atardeceres sin sentir el tacto de tus manos. A veces pasa tanto tiempo que lo olvido.   Años que pasan rápido, gente que viene y va marcando el rumbo de lo que somos, como si fuéramos marionetas. Como si todo el mundo tuviera el control menos nosotras.  Espejismos de luces de colores y ventanas cerradas que no dejan pasar el aire fresco. Todavía me sigo imaginando, como el primer día, como antes incluso de saber que existías, paseos por la playa y pocas explicaciones.  Han pasado más de 1000 días. A veces se me olvida. Y otras veces el insomnio me vuelve a hacer imaginar.  El tiempo pasa tan rápido como la vida, las cosas malas vienen solas y las buenas las buscamos como una forma de sobrevivir en este caos.  Ojalá no sean mucho más de 1000 días.  Y que el resto valgan la pena.

Algo contigo

"No hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo" Y me preguntas qué es ese "algo". Que en realidad es ese "todo". Es lo que va desde el primer roce al último aliento. Es lo que va desde que me guiñas el ojo hasta que damos rienda suelta a la pasión más desmedida. Es acortar los centímetros que nos separan. Es soñar con la misma intensidad el presente y el futuro. Es la licencia de imaginarnos cumpliendo sueños juntas. Es cada acorde que siempre me recordará a tus besos en la ducha.  Es grabar en mi memoria el color de tus ojos en cada atardecer que compartimos ajenas al mundo.  Es emborracharnos un lunes y recrearme en tu espalda un sábado.  Es decirte por la mañana que me gustas mucho, que si quieres tener algo.  Y por la noche que te amo, que si lo quieres todo conmigo. 

Vivir

Si me imagino un sitio al que vamos cuando todo se acaba, pienso en dos filas de personas. En una, un montón de personas impecables. Personas que han vivido su vida en función de lo que los demás esperaban de ellos. Sintiendo con cautela y siempre decidiendo en base a lo correcto. Con el alma somnolienta. En otra, personas llenas de rasguños, golpes, moratones. Que han sentido con todas sus fuerzas. Amores imposibles, engaños, nostalgia, sueños cumplidos y otros frustrados. Personas que lloran y rien en el momento que lo necesitan, que ni se han leído las normas de la sociedad, ni tienen intención de hacerlo. Personas que pasan por la vida de puntillas y sin hacer ruido.  Y otras que la vida les pasa por encima.  Pero que llegan al final con la certeza de haber VIVIDO. 

Lo mismo.

Ya nada es lo mismo. Desde que sabes de mi universo y mis agujeros negros. Desde que las canciones que me ponen triste las escucho mientras tú me sonríes al otro lado de la pantalla. Desde que todos mis planes de futuro acaban conmigo entre tus piernas. Desde que me despierto alterada y calmas mis pesadillas. Desde que te pones seria para anclar mis pies a la tierra si me desvío del camino. Sigo siendo la misma; las mismas manías, la rebeldía que siempre llevé como bandera, perdiéndome en mis pensamientos cuando lo necesito, con la libertad que un día me regalé.  Lo único que ha cambiado es que cuando miro a mi derecha estás ahí, agarrándome la mano, con tus manías, tu rebeldía, tus pensamientos y tu libertad. Porque todo es lo mismo que antes. Pero mejor.

llegó

Llegó. Y yo no la esperaba. Como un huracán. Como una pandemia. De esas que te cambian la vida. Me besó, me abrió la puerta y no me fui. Volví a su cama. Volví a sus brazos. Volví a la calma que me provocaban sus caricias. Y un día ya no volvimos. Pasamos a las caricias de pantallas y a besarnos con las miradas. Nos quedamos esperando. A que el mundo vuelva a darle al play a la vida. Esa que quiero pasar a su lado. Agarrada de su mano. Parece que el sol sale con más fuerza desde que ella está en mi vida. Que la gente sonríe más y que el pasado duele menos. Y quiero entenderla, cuidarla, aprender de ella. Que por la noche siempre me quiera hacer un hueco en su cama. Y que cuando amanezca... siga ahí.

No eres tú

Alguien me miró con ganas de comerse el mundo de mi mano y no eras tú. En el fondo del tequila en el que ahogué tu recuerdo no estabas tú. Nunca es tu nombre el que aparece en mis notificaciones, nunca eres tú la del "¿nos vemos hoy?" A veces es alguna parecida a ti, y entonces dejo que me muerda el alma. Esperando que me haga sentir algo parecido a lo que siento cuando me rozas. Nunca eres tú, sobre todo desde que sabe tu certeza de mi voluntad.  Desde que hablas, como cuando se habla de lo que nunca ha pasado .  Y no soy yo  la que escucha tus silencios  la que sigue tus pasos ni la que aguanta tus malos ratos. Y pienso que en alguna dimensión, construyendo una galaxia llena de historias y secretos,  sí somos nosotras. 

Santa Libertad

Esta libertad no tiene vuelta atrás. Cien días me dolió y me condenó. Y un día me aferré a ella y sentí que nunca más la quería soltar. La encontré en aquella noche de septiembre en la que los recuerdos se me clavaron tan fuerte que sentí que nunca más podría sentir aquel lugar como mío. Y entonces me di cuenta que solo dependía de mi. Podía regalarme la oportunidad de hacer nuevos recuerdos, igual de bonitos. Me dejé empapar por la luz de otros cuando yo no brillaba. Me encendí como la hoguera en San Juan a la que tiras un papel con todo lo malo que quieres que se vaya. Y no hay más tranquilidad que saber que la felicidad que ahora siento depende solo de mi... Y que libertad que me condenaba ahora me lleva hasta donde yo quiera.